Cultura
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Algo golpea en mi puerta. 

Uno termina por comprender. Tarde, pero comprende. 
Uno se piensa así mismo como víctima de circunstancias, del amor y desamor, de la vida, de las decisiones. De los instintos de supervivencia. Y se cuestiona… 

Hoy pasó algo. Tuve el pasado en mis manos y lo más curioso, es que lo ví claramente. Lo bueno y lo que duele. Lo que te saca una sonrisa o una lágrima. 

Y uno comprende que las cosas que vive no son en vano. 

El tiempo se empaqueta en momentos que pueden quedar en el olvido. Hasta que algunas redes sociales cambian su configuración de búsqueda y puedes ver tu pasado. Así como así. 

Hoy quería dormirme temprano. Tres llamadas no me dejaron. Llamadas importantes, llamadas de horizontes. 

Un error de dedo, me hizo quedarme despierta hasta esta hora. Sé que me estaré cayendo de sueño todo el día y me dolerá la cabeza… Pero hoy he ganado mi última batalla contra mí misma y mi mente. He visto mi pasado, de frente, y parecía que estaba sucediendo el hoy y en el ahora. 

Primero me dolió el estómago. Después me sorprendí de comprender cosas que en años pasados no imaginé tendrían la configuración actual, o que el presente pudiera tener esa memoria… 

Luego empecé a sentir mucha nostalgia y saqué cuentas. Y observé cinco años de mi vida ahí. Cinco años son mucho tiempo para algo que tropezaba, y tropezaba y que siempre supimos que no terminaba de cuadrar. Cinco años son la mitad de una década. La mitad de un fragmento de vida. 

Al final, sentí tristeza, acompañada de una liberación extraña. 

Acababa de colgar con Lola, y le decía que la fórmula de obtener el favor del destino era desear algo tanto y después olvidarse de eso para que el universo hiciera lo suyo, debido a que ambas nos habían estado pasando cosas muy positivas profesionalmente. Y entonces el universo en señal de amistad, me mostró mi pasado y me dijo: si quieres seguir, y obtener lo que hay detrás de esas puertas que están a punto de abrirse, necesitas cerrar tus heridas pasadas, honrar y agradecer. Dejar ir, por todos los lados del círculo. 

Hoy comprendí que si uno es lo suficientemente afortunado, la vida no te dejará comenzar nuevos ciclos hasta que hayas hecho las paces con tus viejos ciclos. 

Hoy, comprendí, que todo ha estado en mi cabeza. Que me había inventado una historia llena de capítulos y episodios que no son del todo ciertos. A veces uno ve lo que quiere ver. 

Después de todas las emociones que pasé al ver mi pasado, vino un sentimiento muy particular, que identifico como empatía tal vez… Uno debe comprender cuando su historia termina el enlace con otras historias, y debe dejar de preguntarse todas las noches sobre su egoísmo, y hacerse a un lado y dejar que otras historias florezcan en su turno, espacio y momento. 

Cerrar la puerta detrás de tí es la única llave para que todo lo que está tocando delante de tí, abra y se manifieste. 

Buena suerte, buena vida. Siempre en mi corazón, siempre un buen recuerdo. Hay cosas que estaban en mi mente y que hoy tocan en mi puerta… y estoy lista para abrir, sean de la forma que sean. Gracias por media década. 

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Gestora Cultural, bloguera. Periodista de clóset. Mami de Erik.

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