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Para quienes cantan en misa: Gracias. 

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Me había convencido a mi misma que no tendría tiempo para ir a misa los domingos. Que yo trabajaba ya bastante y que me merecía quedarme en cama y descansar. Para siempre. 

Como las cosas que hierven a cierto tiempo y temperatura, la religión es una cosa que explota como olla express para unos o como huevo tibio mal cocido para otros. Para mí, ir a misa significa cantar. Mi madre me llevaba a fuerzas a la iglesia y yo me aburría. Fue por la música que aprendí la liturgia y a través de ella tuve mis grandes encuentros personales con Dios. 

Durante esta semana entendí después de muchos años lo que realmente significaba cantar en misa. Siempre lo hice porque me gustaba la melodía, porque “que bonito se oía”, o porque simplemente me gustaba cantar. Pero en la misa de mi padre el martes pasado, comprendí por que existen las personas que cantan en las misas. 

Mi sentimientos estaban contenidos. Lloraba intermitentemente con las palabras del sacerdote y a la vez yo no podía emitir sonido alguno. Intentaba rezar y se me salían las lágrimas, intentaba cantar y mi voz no salía. Sin embargo, el escuchar al coro, a esos hermosos corazones que estaban ahí acompañando mi dolor y el de mi familia cantando, elevando los dones que Dios les había dado para ofrecerlos como servicio amoroso a un momento tan difícil de materializar en sentimientos, me sentí afortunada y agradecida. Dí gracias por que alguien estuviera cantando sobre lo que yo no podía hilar en mi interior en mi caos de emociones. 

En el coro ese día, no solo se encontraban personas a quienes yo apreciaba. Eran personas que habían sido mis maestros, mis amigos, admirados y admiradas por mí enormemente y que habían estado conmigo por más de la mitad de mi vida… que me estaban regalando su voz y su música. 

Al día siguiente, decidí que tantos años que yo había dedicado a cantar en misas y coros no eran casualidad, y que yo no era nadie para decidir cuándo dejar de hacerlo y que ese asunto de no tener tiempo era una cosa muy cobarde para rehuir a una vocación tan clara y presente en mi vida. No seré la mejor cantante, pero ha sido la música la que me ha dado mis grandes momentos espirituales. Así que decidí ser humilde para tomar el teléfono y pedir oportunidad de regresar a cantar y aportar no solo mi voz, sino mi oración y mi presencia a los rituales que nos ayudan a sostenernos en los momentos y etapas de nuestra vida. 

Les agradezco de corazón a todas las personas que a lo largo de mi vida han compartido su voz y su música conmigo, y sobre todo, a quienes en la misa de cuerpo presente de mi padre, estuvieron cantando de manera tan hermosa. Los abrazo y los quiero. Gracias infinitas.

   

2 Comments

  1. Jannine says

    Erika, precisamente este domingo un sacerdote nos cuestionaba la razón por la que el coro Agua Viva de Fátima cantaba en la misa, queria saber nuestra motivación, a lo que yo conteste: ” para mi cantar es ofrecer a los demás el regalo que Dios me dio, es mi manera de contribuir a cambiar o remover los corazones de los que escuchan, es una manera de transmitir mi amor y mi fé para que sea contagiada”.

    Cantando es como puedo entregar un pedacito de mi a los demás, y el tener la oportunidad de hacerlo es también un regalo para mi.

    Tqm amiga.

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