C´est la vie, Cultura, Gourmet, Tutta la vita
Comments 2

La frutería de la esquina: un pequeño huerto sobre la calle California #Cajeme.

IMG_0163

Todas las mañanas después de dejar a Erik en la escuela, me hago un jugo de naranja con toronja para acompañar el desayuno. En la esquina después de la escuela, hay una pequeña frutería, atendida por la familia Salazar, quienes sin duda, saben de lo que se trata el asunto de la orientación al cliente.

Estaba leyendo un artículo sobre las tendencias de marketing, un título dice: De la globalización a la personalización. A lo mejor eso es obvio para algunos o pasa de largo para otros.

En la pequeña frutería de la esquina, los que atienden, te preguntan cómo estás, te dan los buenos días, te preguntan que necesitas… A través de un servicio muy bueno de atención, han logrado iniciar una relación de confianza y convivencia con sus clientes. La otra vez ví  una escena: a una persona se le acabó el efectivo, y decidió sacar de su bolsa la fruta… El encargado la volvió a poner en la bolsa y le dijo “luego que regrese”. La persona muy apenada aceptó. Al otro día, regresó a saldar lo pendiente.

Me ha pasado algunas veces: adaptarse a la necesidad del usuario implica una acción de fe y confianza que no todos los empresarios pueden darse el lujo de asumir. Pero esta, esta es la pequeña frutería de la esquina.

Aquí hay de todo: gente en bicicleta, en camión, en carros BMW, a pie.. Y a todos se les trata igual. La sonrisa de quienes se encargan es la misma para el que sea.

He visto durante las mañanas que voy por fruta, como esta pequeña frutería ha ido tratando a sus clientes. Frente a ellos está un establecimiento comercial donde se puede encontrar lo que ellos venden. Sin embargo, hay algo de mágico en esa esquina que nos tiene a tod@s haciendo fila y platicando. He observado conversar a la gente mientras elige su fruta u otros productos.

“Y cómo lo va a cocinar oiga?” “Qué le pone además de eso?” “Ya tengo lo que me encargó” “Qué calor hace” “Como ha estado?” “Déjeme le ayudo” “Que le vaya bien”

Son cosas sencillas. Pero de alguna manera, no sé porqué, este pequeño huerto urbano ha venido a ser parte importante de la rutina de la calle California. Quizá es la romántica idea de los mercados originales, donde la conexión con el cliente no ocupaba recibos, terminales o cajas registradoras, y donde los encargados han hecho una interesante dinámica para una pequeña comunidad que ahora, son clientes frecuentes y fieles, y para quienes la fruta, se ha convertido en un elemento de convivencia y parte de su rutina.

La otra mañana me dieron a probar un delicioso coco quemado. Me traje conmigo una bolsita con poquito a casa.

Visiten la pequeña frutería de la esquina. Muy recomendada.  Estoy por hacerme de una canastita pues, para que de una vez me sienta con la experiencia completa.


                                    

          

2 Comments

  1. Francisco Mora says

    Hola Erika.

    Te escribo desde Islas Canarias, te quiero decir que soy de obregon, me encanto tu artículo, muy real!! Saludos para ti y a la familia Salazar

  2. Kassim salazar says

    Hola Erika.
    Que maravilloso mensaje me encantó y casi se me rompe el corazón. Solo dijiste la pura verdad. Yo también soy de obregon pero vivo en Canada… Y gracias a dios que pertenezco a la familia Salazar. Muy bonita familia.

    Saludos y un abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s