Cultura
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Un cuento en la medianoche. 

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Ahora comprendo por que existen los cuentos, son la manera de compartir historias bajo la libertad de que el lector pueda decidir como tomarlas, para algunos realidad, para otros sencillamente un cuento.

Les cuento el mío:

Como sucede cuando no puede dormir, ella buscó en youtube música de zen bowls y colocó el teléfono en su mesa de noche. Era la primera vez que experimentaría un trance con un sueño, tenía que ver con su familia, consigo misma y con su madre, con hospitales y su padre. Con la muerte y con la vida. Entonces, al sentir la muerte de cerca abrió los ojos y el sonido de las campanas zen la seguía reteniendo en ese sueño, hasta que pudo retomar conciencia de donde se encontraba y que la muerte, estaba con ella para tener una charla.

Sin embargo, como pasa con lo que no conocemos o hemos experimentado, ella sintió temor y en su parálisis intento ponerse de pie, fue al cuarto de su hijo, lo abrazo, lo beso, y con un peso en el corazón entro a su baño. Eran las 12 de la noche. Hubo un apagón eléctrico en toda la cuadra, lo supo por que muchachas que estaban fuera de su casa con música de esa que se pone cuando se está compartiendo cerveza empezaron a gritar. En segundos volvió la luz. Su sangre subió y bajó de su cuerpo como una montaña rusa y de nuevo tomo valor para regresar a su cama.

A ella solo le habían dicho en alguna ocasión que era bueno rezarle a la sangre de Cristo, llamar ángeles e invocar luz en momentos de miedo, rezó temblando y nada le ayudaba a tener paz, la energía y la presencia esa noche era sin duda algo que nunca había experimentado y dentro de si misma, ella sabía que el temor que experimentaba mas que de afuera, provenía de sí misma.

Le habló a una amiga, pidiéndole guía, ayuda para controlar el miedo y buscar paz… mientras le escribía por inbox lo que estaba viviendo, fue encontrando poco a poco las palabras para hablar de frente con la presencia.

En ese diálogo, fue la muerte quien le dejó claro que el deber del ser finito era creer en la vida por sobre todo; que el tiempo y la forma eran cosas que no deben ocupar nuestra mente si no más bien, debemos concentrarnos en el amor.

Obviamente, este diálogo no sucedió como alguien que se toma un café con otro, más bien, entraba por los poros y a través del oxígeno.

Al terminar de comprender un poco el mensaje, recostó su cabeza para dormir, pensando que no podría, tenía miedo aún de cerrar los ojos, aún así hubiera sido una bendición el haber recibido esa visita. Tomó un libro e intentó relajarse, se quedó profundamente dormida y en paz. Extrañamente en paz y descansando.

Al día siguiente, solo como ritual en señal de paz, hirvió canela, prendió incienso y puso agua bendita y sal en toda la casa.

La lección fue clara: los vivos a la vida, mientras llega el cambio de crisálida.

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por

Gestora Cultural, bloguera. Periodista de clóset. Mami de Erik.

2 Comments

  1. Me quedo con esto: “En ese diálogo, fue la muerte quien le dejó claro que el deber del ser finito era creer en la vida por sobre todo; que el tiempo y la forma eran cosas que no deben ocupar nuestra mente si no más bien, debemos concentrarnos en el amor”.

  2. Somos momentos fugaces con el toque infinito del amor que experimentamos y brindamos en este mundo, los procesos dan miedo pero sí son tan naturales no podemos más que agradecer, aprovechar, aprender y crecer con lo que venga. Muy reflexivo cuento. Saludos!

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