C´est la vie, Cosas Serias
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Tragedia y paradoja de ser mortal. Con agradecimiento especial para @ISSSTE_MX 

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“Lo que espanta de la vida es su contingencia, su azar, su inocente exposición al abismo del tiempo. Quien intenta vencer a la muerte, está, lo sepa o no, atrapado por ella. Pues negar nuestra finitud es negar nuestra vida, que está hecha de tiempo. La muerte no puede ser vencida, si de salud se trata, debería pensarse obsesivamente en ella. Lo único importante , aquí, es saber que no tiene sentido eludirla o apartarla de sí. Lo decisivo consisten en saber que la muerte no nos amenaza al final de nuestras vidas, sino que cada instante de la vida pende de ella. La vida está en cada momento suspendida sobre (o debajo de) la muerte.” 

Hace exactamente quince días, tuve mi catarsis sobre complicados sentimientos hacia mi padre. 

Desde hace ya muchos años, su salud ha sido complicada, mi abuelo falleció de diabetes y entonces, sería de esperarse que en este momento, cuando aún sus décadas de vida no han sido ni sesenta, se encuentre él y toda la familia en momentos difíciles, al no haber querido nunca él someterse a una dieta, terapias, dejar de fumar y tomar sus medicamentos, todo sintetizándose en una muy compleja actitud hacia la vida. Mi padre se encuentra hoy en un estado terminal con insuficiencia en tres órganos vitales. Lo único que resta es esperar. No está siendo sencillo. Y el dolor lo tiene tanto él, como todos quienes lo rodeamos. 

El año pasado, encontré en Educal Hermosillo, el libro de Sergio Espinosa Proa ¨Tragedia y paradoja de ser mortal” cuyas primeras páginas leí el pasado mes de diciembre y el cual no había vuelto a leer hasta el día de hoy. 

“Hay que estar preparadas” dice mi madre, esa mujer que ha estado de cerca con la muerte tantas veces, y que aún sigue llorando cuando el desvelo la quiebra, quisiera saber si es de cansancio o de aflicción pero no me atrevo. El que ella haya visto morir a dos hijas y a su madre me lo impiden.  

Nadie más que ella sabe lo difícil que ha sido este viaje con mi padre. Y nadie más que mi padre sabrá mejor las cosas que lo hicieron deprimirse al punto de echar todo por la borda y olvidarse de vivir. Cosas que, aunque ambos intentaron hacerme parte de aquellas versiones incompletas de mi pasado que no tengo intención de escudriñar, nos han traído hoy a un capitulo decisivo en la historia de mi familia. 

Agradezco con el alma las oraciones e intenciones de mis amigas y amigos, de mis familiares, de conocidos que tienen la delicadeza de saber que estos momentos de aflicción, conllevan una gran carga emocional, pero sobre todo física y de cansancio. 

La muerte. Hay que temerle a ella? o a la vida? Mi padre no se cansa de decir que se quiere morir. Tiene años diciéndolo. Que pasará cuando la tan buscada muerte llegue? A qué le lloramos? al cansancio? al dolor? al amor…? a qué? a las memorias…? Por más que intento recordar la vida junto a mi padre, solo tengo en mi mente las cientos de veces que ha convocado a la muerte frente a mí.  

Hoy aún lo hizo, en su cama, internado, sin casi poder hablar, ocupó su energía para decirme que en dos minutos lo encontraría muerto y hasta un padre nuestro rezó, y que como yo no me apiado de él, Dios sí lo hará, y es que mi padre lejos de ser un fiel creyente me decía cuando yo era niña: “Para que voy a tomar ceniza, si aquí tengo de la de mi cigarro y esa es mi relación con Dios”. 

Así hizo su rezo mi papá antes de continuar con su rutina con las enfermeras, internistas y doctores que tan amablemente lo atienden, lo curan, le tienen paciencia y le hablan con la propiedad como si fuera el paciente mas importante del mundo. Agradezco a todo el equipo de la clínica ISSSTE de Cd. Obregón, que son maravillosos y excelentes en su trabajo y calidad humana. Agradezco también las atenciones tan amables que ha tenido con mi familia el señor Daniel Sánchez de la Unidad de Atención al Derecho Habiente para avisarnos paso a paso sobre las soluciones que se dieron en la infraestructura de la clínica, infinitas gracias por su delicadeza. 

Así que… porqué tenerle miedo a la muerte….? yo más bien le tengo miedo a la vida. 

Me gustaría entenderlo, a mi padre, que cosa faltó para que el decidiera  estar en este momento y en este lugar… a lo mejor soy muy dura y jamas sabré exactamente las razones… ese es un derecho que no tenemos los hijos, por que al final la carta comodín de “Todo lo hice por amor” debería bastar para que el último aliento se guarde en esa memoria que no recuerda nada de los años que dicen que pasaron. 

Dios, ese gran sonsacador, puede hacer que milagrosamente, algo tan angustiante como la muerte, sea lo mejor de la vida, y con pase de cliente distinguido sólo con tomar el atajo final: “si algo hice mal, me arrepiento”. 

Así que la vida, la muerte… Qué es una sin la otra? 

   
     

2 Comments

  1. Maru says

    👏👏 bravo amiga, yo tmb pienso que los padres tienen fuero como los políticos y tienen derecho a hacernos cosas aunq nos hagan sufrir porque al final nos dieron tanto aunque no lo recordemos y si dejaron de tener fuerza en el último capítulo no tiene ese que ser el que los defina.. Si hubo un prefacio un primer capítulo donde solo hubo besos con eso basta.

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