Arte, Cosas Serias, El deseo nace del derrumbe, Gestión Cultural
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La injusticia de la gestión cultural. Una carta a quienes el tema también les provoque insomnio.

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Comenzaré por el final: considero sumamente injusto que el arte tenga que cargar con las responsabilidades de la gestión cultural, y considero injusto también, que la gestión cultural este tan frágil en conceptos y definiciones en base a los intereses del momento y contexto, los cuales nos confundan al grado de no poder dialogar entre nosotros mismos. 

El sábado pasado, publiqué algo en mi Facebook relativo a estos dos temas: arte y gestión cultural. 


Se desató un huracán. 

 

Artistas enojados y gestores enojados y gente que no era ni uno ni el otro pero que también aman la cultura iniciaron a agarrarme de saco de box y otros a coincidir en ciertas partes

Quizá era la vibra del momento, la pelea del Pacquiao estaba en su máximo climax mercadotécnico. La cosa llego a tal punto que tuve que bajarme del ring por salud mental. Aquello era demasiado. 

 

Sin embargo, me retiré antes de poder seguir exponiendo mi punto, y la enojada ahora soy yo, nada me molesta más que algo me robe el sueño. Odio el insomnio, y la única manera de arreglarlo es escribiendo. 

 

Sin intención de volver a un ambiente como el que hubo este fin de semana que acaba de pasar (porque realmente, realmente me dejó un mal sabor de boca) y siendo coherente con que uno no debe dejar de decir lo que piensa, comparto una síntesis de lo que yo pienso sobre este (al parecer) muy difícil tema en mi ciudad y mi estado. 

 

1. Me parece terriblemente injusto en primer lugar, que se confunda por un lado, la palabra gestión por sí sola, a la gestión cultural. 

 

a) Considero que el artista no es “bueno ” para la gestión cultural, y les diré porque lo pienso, porque una cosa es que el artista pueda gestionarse a sí mismo y sus proyectos, esas son habilidades básicas para sobrevivir en un contexto como el de hoy, sin embargo, la gestión cultural como lo dije en mi comentario, va más allá de solo esas habilidades, mientras el artista tiene un compromiso consigo mismo y su técnica o su postura (la cual también dije debe ser inamovible frente a intereses políticos o de cualquier otra índole para no condicionar su propuesta) quienes me entendieron el calificativo “bueno” como una palabra que distingue cierta capacidad intelectual, pues me entendieron muy mal. “Bueno” significa solo eso, y ya. Y repito: no estoy siendo despectiva. Claro que un artista puede gestionarse a él y su obra… Obvio.  Pero hacer gestión cultural y no comprometer sus propuestas… Tengo mis muchas dudas sobre ello. 

 

b) La gestión cultural, desde donde yo la he visto por más de 15 años, se justifica para servir al artista, a los elementos que conforman la cultura y a la comunidad. Es decir, esta necesidad de que haya una figura, que se dedique a los menesteres propios de aquellas cosas que en si el artista o cualquier otro elemento de la cultura necesita, es totalmente valida y real, si no, entonces para que existiría. Escribí también sobre gestores que desean hacerse pasar por artistas, porque la tentación, es mucha. 

 

2. Me parece terriblemente injusto, que la creación artística este siendo condicionada por los efectos que produce la falta de especialización en perfiles y que los artistas están tan ocupados gestionando que quedan agotados para su misma vocación. 

 

a) Siempre me han dicho que soy de la old schoolLo cual en lugar de ofenderme me motiva. Escribí que considero que las naturalezas del artista y del gestor cultural son muy diferentes. y es que acaso no es así? Acaso estoy blasfemando? Soy tan cerrada que defender este punto es tan malo como para que se hayan desgarrado las vestiduras?

 

b) Desmiéntanme si  no pasa lo siguiente en Sonora: Artistas que toman en sus manos la responsabilidad de la gestión cultural, resultan al final alcanzados por el gran peso que tiene que ver con los impactos y con la esencia misma de la gestión. El artista es para ser admirado, amado u odiado pero al final de cuentas, respetado por su propuesta. Al tomar bandos políticos bajo la bandera de la gestión cultural, son vetados cuando los intereses toman rumbos que nada tienen que ver ni con el arte ni el desarrollo cultural por parte de quienes tienen el poder en turno. Ese veto no solo les afecta a ellos como artistas, nos afecta a todos, porque sin aquellos que hacen arte libres para hacerlo,  nos coartan también a nosotros los ciudadanos un canal de comunicación y expresión. 

 

c) Por otro lado, la moda de los últimos años, ha sido la de promotores culturales que no son artistas y  que bajo la bandera de la gestión cultural y con su colmillo de ver pasar periodo tras periodo el manejo de cómo se bajan los recursos, de saberse de memoria como redactar proyectos, intentan ellos mismos obtener ese beneficio, sin ser artistas (por eso hablaba yo de la especialización de perfiles) de que manera nos afecta a la ciudadanía y a la formación de públicos que alguien que no sea artista, presente y realice proyectos por el puro instinto de querer hacerlos? La intención es buena, pero el efecto es muy injusto. A esto me refería cuando comente que yo le confiaría un proyecto de arte a un artista, y un proyecto de gestión a un gestor cultural. Cada quien tienen su campo. Y no es justo, que uno emule al otro. Los sacrificios no solo se hacen en las películas y en las historias de amor. Suceden en las decisiones que se toman  todos los días. Hay que elegir, o eres artista, o eres gestor cultural. En algún momento alguno de los dos personajes que habitan en ti tendrá que ceder espacio al otro. Lo lamento, pero eso creo. 

 

 

 

 

3. Me parece terriblemente injusto, que la gestión cultural, no tenga nada que gestionar. 

 

a) Si el recurso es poco, si la infraestructura es poca, si el patrimonio tambalea, si la industria no es rentable, si no hay mecanismos para activar políticas culturales, entonces, a que nos vamos a dedicar los que decimos que somos gestores culturales? No sé si alcanzan a ver el punto. La mezcla de perfiles está ocasionando que se genere un hoyo negro entre el producto y el mercado. Por qué nos estamos convirtiendo en el mercado cuando deberíamos estar generando la oferta. 

 

b) Una cosa es ser gestor cultural, otra es ser productor, ser manager, o ser promotor. La gestión  cultural es mediación, es eficacia, es estrategia, es negociación. Es lograr que suceda algo para responder a las necesidades del artista, del patrimonio, de la industria, de la infraestructura, de las leyes… el artista crea, el artista hace magia, el artista golpea con sus propuestas, el artista es nuestra razón de gestionar. Sin el arte el desarrollo cultural es difícil de lograrse.

 

4. Me parece terriblemente injusto, que en tiempos de elección popular, artistas y gestores culturales vendamos nuestra credibilidad, nuestra coherencia y lo más valioso, nuestro compromiso con nosotros mismos al punto que nos creamos el circo que estamos haciéndolo por “el bien común”. 

 

Por último, para quienes disertaron y pensaron que yo había escrito una barbaridad, o para quienes estaban confundidos e hicieron ideas raras sobre mí, por más que le doy vueltas, creo que lo que dije no era para tanto. Lamento que se hayan sentido ofendid@s algun@s y lamento que me hayan ofendido. Probablemente, para mí, decir lo que pienso es algo natural, aunque a veces no me dé el tiempo de escribirlo, pero eso no quiere decir que no suceda. El ponerlo en una red social, donde todo mundo puede opinar, me parece un ejercicio sano, pero lo que no es sano, es agredir.

 

Sin embargo, comprendo que en estos tiempos de elecciones de poder fue una ingenuidad de mi parte creer que “mi libertad de expresión” en terrenos minados como el tema “arte y gestión cultural” no haya desatado un chismerío por todos lados. Eso sólo indica la necesidad que existe en mi pueblo y mi estado de tolerancia y de foros reales donde se hable en verdad de lo medular. Cómo estamos gestionando la cultura y cómo se desarrolla la creación artística. Cosas desde mi punto de vista muy diferentes. Si bien, desembocan en el mismo río, las fuentes nacen de manantiales diversos. 

 

No hay que confundir el servicio a la comunidad y disfrazarla ante todos de querer hacer lo correcto, y por el amor de Dios, no sean tan injustos de ponerle intereses políticos al arte y la gestión cultural, no nos destruyamos entre nosotros mismos. No nos fragmentemos. No mezclemos, no querrámos ser Superman, no lo somos. 

 

Claro que nos han vendido las teorías de que tenemos que ser  todólogos, esto es el capitalismo globalizado…. pero en la vida real, sean sinceros….cuando el día solo tiene 24 horas y el gobierno municipal solo 3 años y el sexenio solo 6, no creen que tiene lógica que cada quien haga lo que tenga que hacer? 

 

Seguramente me faltaron muchas cosas que puntualizar, y seguramente usted que me lee tendrá varios puntos más y serán válidos, así como éste, simplemente porque usted lo dice. Pero afortunadamente ya me dieron ganas de dormir de nuevo. 

 

Mis respetos a todos los artistas de Sonora que aún con las luchas políticas, han logrado no comprometer su arte y tener la cabeza lo bastantemente fría para no negociar lo que hacen. A los que no, también los respeto pero no estoy de acuerdo.  Y por supuesto mis respetos a los gestores culturales, a aquell@s que todos los días, hacen lo posible por  llenar los zapatos de una función tan compleja, que aún ni siquiera se puede definir en concreto entre quienes le dan su razón de ser. 

 

-Érika. 

   

 

 

 

 

 

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