Blogueras, C´est la vie, Coffee please, Mujer que sabe latín, Tutta la vita, wanna be a blogger
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Un teclado para la libertad. 

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Desde hace meses, mi redacción bloguera se había visto obstruída por dos cosas: la app móvil de wordpress estaba un poco rara y mi touchscreen del teléfono tuvo varios accidentes. 

Afortunadamente parece que ya las dos cosas están arregladas al día de hoy.
Debo decir, que, este tiempo de limitación provocada me hizo evaluar varias soluciones, las cuales todas apuntaban a que tenia que ser mas disciplinada y escribir en mi laptop personal, la cual es prestada, y en la cual tengo algunas incomodidades con su teclado… o bien la opcion era  invertir en una nueva laptop lo cual me llevaba hasta Navidad 2015.
Sin embargo, mientras exploraba varios escenarios, los cuales también continuaban arrojándome hacia el asunto de la disciplina para redactar y decidir que horas del día eran las mejores para escribir, los posts se me acumulaban uno a uno y de repente, llegué al punto donde te encuentras con un gran trabajo de recuperación, curaduría, edición y  sobre todo, valorar muy personalmente la función de un blog en mi vida.
Por otro lado, el asunto de grabar las notas de voz y que automáticamente se traduzcan a texto es algo que aun no he querido explotar, será por que el ritual de los signos es más seductor para mí. Pero después de esta entrada tal vez me sienta lo suficientemente valiente para hacerlo.
Al final de cuentas, mi problema de habilitación de redacción realmente es sumamente básico y la solución a mi drama de retraso de edición en el blog es bastante obvio, pero el proceso de búsqueda me llevo a varias reflexiones, las cuales las comparto escribiendo desde el maravilloso teclado bluetooth de 90 dólares que Jorge encontró para mí en solo 10 hace unas semanas.
Resulta que me he vuelto sumamente dependiente para redactar mi blog en mi iphone 5, al cual le he pegado la pantalla con cola loca unas tres veces. Me he alejado de los escritorios debido a mi trabajo, porque que cuando deseo escribir para mi, me encuentro ya bastante cansada. Un teclado bluetooth habrá sido la primer respuesta desde el párrafo inicial para quienes me están leyendo, pero no es tan fácil de dar con la solución cuando estás inmerso en el problema. 
Soy una persona medio necia. Y no quiero pensar como me comportaré en la tercera edad con mi débil super poder de adaptación y apertura a nuevas cosas. Probé varios teclados de laptops intentando encontrar aquel que mágicamente hiciera una fusión de alma gemela con mis manos, y el cual, igual que como la bolsa de mis sueños, seguía sin aparecer. Así que cuando me extendieron la mano para  mostrarme el teclado bluetooth, pensé que de nuevo tendría que adaptarme a algo que no estaba segura si mis manos aceptarían, ya saben, una que es idiosa. Así, con el temor de que tal vez no me adaptaría pero con profunda fe, lo compré.
Afortunadamente, en cuanto lo saque de la caja me dí cuenta que ahí estaba un amigable, liviano y mono teclado que suena muy lindo al darle a las teclas, y esta la primer vez que lo uso, para escribir este post mientras les comparto mi felicidad de que no tuve que invertir mucho dinero y tampoco sacrificar mi postura (física o de ajuste de horario) para reiniciar actividades de redacción en mi blog en cualquier lugar que esté. Ahora, el reto que sigue es la disciplina y curar los contenidos.
Amo mi teclado nuevo. Lo amo.
…Ahora suena “The Rain” con Melody Gardot con mi café con leche.
Buen fin de semana a tod@s.
   

  

 

  

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