Cultura
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Frágil

Hace un par de días, soñé que estaba de regreso viviendo en mi primer apartamento.
Me invadió una nostalgia, pero esta vez era una nostalgia que evocaba felicidad,
no obstante que fué uno de los momentos más difíciles de mi vida,
pude conocer mi fortaleza sobre mis propias debilidades.

Ví de frente mis miedos, dormí sola por primera vez en mi vida,
no sabía cocinar y sin embargo, mis temores fueron mis mejores ayudantes.
Diseñé mi futuro, y así como lo planeé, así se vino abajo tal cual.

Hace un par de noches me soñé entre esas mismas paredes,
las cuales me vieron llorar hincada,
unas veces de coraje,
otras tantas de rabia,
la mayoría de ellas de temor y soledad.

Y me ví, como la mujer que soy hoy, con la entereza que presumo,
me soñé durmiendo en ese cuarto, desayunando en esa cocina,
y me sentía perfectamente cómoda y feliz.
Puedo decir que me dió pena que fuera solo un sueño,
me hubiera gustado realmente despertar ahí.

Quizá tal vez, porque la nostalgia a veces no es tan mala,
me soñé con la libertad de elegir volver a un lugar el cual me acogió
cuando yo lo necesitaba, sin que dijera nada, sus paredes fueron nobles.

Sobre una caja de madera, de esas que llaman jabas, puse una televisión prestada,
la cual no apagaba ni por un segundo, para sentirme acompañada. Sobre todo por las noches.
Yo, que no podía vivir sin mis programas sofisticados y en inglés,
tuve que conformarme con la programación que había en 4 canales
que a veces se veían y a veces no.

Comprendí muchas cosas, sobre todo, que llorar es bueno,
llorar a solas, desolada, abrazada de la pared hasta quedarte dormida en el piso.
Eso me hizo más humana, más sincera y más agradecida.

Aprendí que la vida es buena,
aunque parezca que no es así
y que esté destrozandote viva.

Ahora sé que mi sueño es una ofrenda de paz,
que mi subconsciente temía hacerme
por parecer tal vez demasiado orgulloso.

Hoy lo entiendo, y le digo:
yo también te perdono si lo necesitas,
De nadie es la culpa.
No hay culpas. Estamos en paz.
Yo te entiendo, yo también estuve ahí.

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by

Gestora Cultural, bloguera. Periodista de clóset. Mami de Erik.

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